13. Comparación de la distribución binomial y la distribución normal

Comparación entre distribución binomial y distribución normal

Objetivos

  • Comparar la distribución binomial y la distribución normal.
    • Reconocer cuándo un modelo corresponde a datos discretos o continuos.
    • Identificar semejanzas y diferencias entre ambos modelos.
    • Evaluar alcances y limitaciones de cada modelo para tomar decisiones.

Dos modelos para estudiar la incerteza

La distribución binomial y la distribución normal son modelos probabilísticos. Ambos ayudan a estudiar situaciones con incertidumbre, pero no se usan exactamente para lo mismo.

La distribución binomial aparece cuando se repite un experimento con dos resultados posibles, como éxito o fracaso. La distribución normal aparece en muchos conjuntos de datos continuos, donde los valores se agrupan alrededor de una media y se dispersan de manera aproximadamente simétrica.

Comparación general

Aspecto Distribución binomial Distribución normal
Tipo de variable Discreta: cuenta éxitos. Continua: mide cantidades.
Valores posibles \(0,1,2,\ldots,n\) Valores en intervalos de la recta numérica.
Parámetros principales \(n\), \(p\) y \(q=1-p\) \(\mu\) y \(\sigma\)
Representación usual Barras o histograma discreto. Curva de campana.
Pregunta típica ¿Cuál es la probabilidad de obtener \(k\) éxitos? ¿Cuál es la probabilidad de que el dato esté en cierto intervalo?

Modelo binomial

Una situación puede modelarse con distribución binomial cuando:

  • hay una cantidad fija de repeticiones \(n\);
  • cada repetición tiene dos resultados posibles;
  • la probabilidad de éxito \(p\) se mantiene constante;
  • los ensayos se consideran independientes.

La probabilidad de obtener exactamente \(k\) éxitos es:

\[ P(X=k)=\binom{n}{k}p^k(1-p)^{n-k} \]

Modelo normal

Una situación puede modelarse con distribución normal cuando los datos son continuos o se interpretan en intervalos, se agrupan alrededor de una media \(\mu\), y la dispersión puede describirse mediante la desviación estándar \(\sigma\).

Para comparar valores o usar tabla normal, se puede estandarizar:

\[ z=\frac{x-\mu}{\sigma} \]

Ejemplo 1: elegir el modelo adecuado

Una empresa revisa \(20\) productos y registra cuántos salen defectuosos. La probabilidad de defecto en cada producto es aproximadamente \(0{,}04\). ¿Qué modelo conviene usar?

Se cuenta la cantidad de productos defectuosos en un número fijo de revisiones. Cada producto puede clasificarse como defectuoso o no defectuoso.

Por eso, el modelo adecuado es binomial:

\[ X=\text{número de productos defectuosos}, \qquad n=20,\qquad p=0{,}04 \]

Ejemplo 2: elegir modelo con datos continuos

En un curso se estudian los tiempos de reacción de estudiantes ante una señal, medidos en segundos. Los datos se agrupan alrededor de una media y se dispersan de forma aproximadamente simétrica. ¿Qué modelo conviene usar?

El tiempo de reacción es una medida continua, no una cuenta de éxitos. Además, interesa estudiar intervalos de valores, como tiempos menores que cierto umbral o entre dos valores.

Por eso, el modelo adecuado es normal, siempre que la forma de los datos sea aproximadamente compatible con una curva de campana.

Ejemplo 3: una conexión entre ambos modelos

Se lanza una moneda equilibrada muchas veces y se registra la cantidad de caras. Para pocas repeticiones, el histograma de resultados es discreto. ¿Qué ocurre cuando el número de repeticiones crece?

La variable sigue siendo binomial, porque cuenta éxitos. Sin embargo, cuando \(n\) crece y la distribución no queda demasiado cargada hacia un extremo, el histograma puede verse cada vez más parecido a una campana.

Esto explica por qué, en algunos casos, la distribución normal puede servir como aproximación visual o práctica de una distribución binomial. Esa aproximación debe usarse con cuidado, porque la binomial sigue siendo discreta.

Atención

No toda situación con forma de campana debe tratarse automáticamente como normal. Tampoco toda situación con dos opciones debe resolverse sin revisar independencia, cantidad fija de ensayos y probabilidad constante.

Antes de calcular, hay que evaluar si el modelo representa razonablemente el fenómeno.

Tomar decisiones con modelos

En contextos reales, un modelo no es la realidad completa. Sirve para organizar información, estimar probabilidades y argumentar decisiones, pero siempre depende de supuestos.

Por eso es importante revisar qué se está simplificando: independencia, estabilidad de la probabilidad, tamaño de la muestra, forma de los datos o calidad de la información.

Ejercicios

Ejercicio 1

Clasifica la situación como más cercana a un modelo binomial o normal: se pregunta a \(50\) personas si prefieren o no un producto nuevo, y se cuenta cuántas responden que sí.

Ejercicio 2

Clasifica la situación como más cercana a un modelo binomial o normal: se registran las estaturas de estudiantes de 4° medio y se estudia qué porcentaje mide entre dos valores dados.

Ejercicio 3

Una variable \(X\) representa el número de respuestas correctas al adivinar \(8\) preguntas de verdadero o falso. ¿Qué valores puede tomar \(X\)? ¿Es discreta o continua?

Ejercicio 4

Un grupo de puntajes sigue aproximadamente una distribución normal con \(\mu=500\) y \(\sigma=50\). ¿La pregunta \(P(X=550)\) es más apropiada o menos apropiada que \(P(500\leq X\leq 550)\)? Explica.

Ejercicio 5

En un control de calidad, se revisan \(100\) ampolletas y se cuenta cuántas fallan antes de cierto tiempo. Indica dos supuestos que habría que revisar antes de usar un modelo binomial.

Ejercicio 6

Un estudiante afirma: “Si una distribución binomial se parece visualmente a una campana, entonces ya no es binomial”. ¿Es correcta la afirmación?

Ejercicio 7

Una encuesta escolar quiere estimar si conviene cambiar el horario de entrada. Se consulta a \(200\) estudiantes si están de acuerdo o no. ¿Qué información matemática puede aportar un modelo binomial y qué limitación tendría?

Para recordar

La binomial cuenta éxitos en ensayos repetidos. La normal describe datos continuos alrededor de una media. Comparar modelos no es solo mirar fórmulas: también implica revisar si los supuestos del modelo tienen sentido en el contexto.